Relatar la historia de la fundación y de sus orígenes con el comedor Los Carasucias, no es más que revivir sentimientos y emociones.
  Es casi imposible cuando se menciona a Los Carasucias, o a los pibes de la calle, dejar de hablar de MONICA CARRANZA. Es una asociación casi natural, espontánea, tal vez porque aśn hoy ninguna de sus heridas se han cerrado, y sigue sintiendo

los mismos miedos, las mismas dudas, la misma incertidumbre que de la calle ha recogido.

  El comedor Carasucias, tiene sus orígenes a comienzos de los 90, cuando Mónica le dio a dos chicos unos sandwichitos que fueron los andamios de una obra nacida con el color y el aroma de la lucha, del dolor que siente todo aquel que brega inmerso en la soledad. Esos pibes, que día tras día fueran muchísimos más de los pensados, nunca supieron que la misma mujer que les cocinaba, por las noches confeccionaba las flores que de día vendía o canjeaba por alimentos para sorprenderlos no solo con un plato de comida, sino con una sonrisa que reflejaba esperanza, con una palabra que los entendía y comprendía tal vez como nadie o como ninguna.

  Con el tiempo la noticia de que una mujer daba de comer se comenzaba a difundir se comenzaba a producir el milagro. Muchísimas personas de todas partes se acercaban a traer alimentos, pero también se sumaban más y más Carasucias. Entonces Mónica decidió darles de comer en una plaza cercana hasta que un día, como para no dejarse vencer hipotecó su casa y alquiló un galpón. Inmenso, enorme donde hasta hoy comen las 2.500 familias, aparte de refuerzos alimentarios a más de 1.500 chicos desnutridos y enfermos de Sida, diabéticos, tuberculosis y otras enfermedades.

  Las actividades que la fundación realiza desde 1996, fecha de su surgimiento civil como tal, aparte del comedor que data desde años anteriores son: talleres de capacitación laboral, fábricas que además de abastecer las necesidades propias de los hogares reinsertan laboralmente a pibes de la calle, campo de deportes, granja laboral, talleres de expresión, centro de documentación, bolsa de trabajo, revisación y atención médica, atención psicológica y ginecológica, seguimiento del embarazo y alimentación especial a niños desnutridos, entrega gratuita de medicamentosa personas carenciadas de Capital Federal y del gran Buenos Aires, sin dejar de atender casos del Interior del País.

  Mientras la fundación crece, crecen sus ambiciones, sus sueños, sus anhelos que al cabo de un tiempo se verán reflejados en obras, hechos y acciones orientados a calmar el dolor de miles de personas que encuentran en la FUNDACIÓN LOS CARASUCIAS un lugar...

su lugar, el que tal vez hacía mucho tiempo estaban buscando.

 
     
   
 
 
 
Carasucias - Cafayate 1976 - Mataderos - Capital Federal - Buenos Aires - ARGENTINA
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